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El corazón navega en una barca de papel

Por George Riverón

foto: Ernesto García

Foto: Ernesto García

Algunas veces imaginé cruzar el horizonte en una barca de papel. Alguna vez, mirando el azul inmenso, crucé el horizonte con los ojos cerrados. Y es que si deseas algo profundamente, nada te puede detener, sino tú mismo.

Al horizonte no se llega en una barca de papel, pieza teatral escrita y dirigida por Ernesto García, cuyo estreno mundial sucedió el pasado 5 de marzo por Teatro en Miami Studio, reafirma esa visión que siempre he tenido de la vida.

Teatro hecho a mano, empujado con la fuerza de la pasión y la entrega ha sido tejido esta vez meticulosamente. Confieso que fui con miedo a verla. Los buenos títulos siempre me dan miedo, por eso de que el resultado no sobrepasará las expectativas. Al horizonte no se llega en una barca de papel, además de un buen título, es un excelente texto dramático. La poesía fluye, pero sin rebuscamientos; el sentimiento aflora, pero sin estridencias.

Ésta es una historia contada en off por tres testigos que dicen haber presenciado el reencuentro de tres  amigos, después de veinte años. Al principio, pensé que me sobraban esos personajes sin rostro, contando cada uno la historia a su manera, pero después me fueron necesarios. He aquí uno de los logros de la puesta, el dejar que el espectador decida cuál de las versiones del reencuentro le acomoda. Porque tú y yo, aún en el mismo lugar y a la misma hora, miramos con ojos diferentes.

Ernesto García ha sabido construir su barca con elegancia y buen gusto, haciendo uso de pocos recursos escenográficos y de utilería, para llegar al balance adecuado, a la cocción exacta, depositando la fuerza mayor en sus cuatro actores: Ariel Texidó, Sandra García, Grettel Trujillo y Anniamary Martínez.

Salvador (Texidó), Antia (García) y Martha (Trujillo), los tres amigos del reencuentro, han sido interpretados con sobria elegancia. Ninguno sobresale, pero a la vez, ninguno se rezaga. Hace años que no disfrutaba de un tan equilibrado elenco, donde el dominio del texto fuera tan preciso, donde cada palabra tuviera su connotación adecuada, y donde el cuerpo abarcara todo el espacio sin exageraciones, sin notas discordantes. La Novia (Martínez), fue cuidada con sutileza y sus monólogos llegaron a la altura necesaria.

Al horizonte no se llega en una barca de papel, reafirma el valor del amor y la amistad. El pasado no puede cambiarse, pero en el presente, podemos hacer que el futuro sea mejor.

Ariel Texidó, Grettel Trujillo y Sandra García

Ariel Texidó, Grettel Trujillo y Sandra García

La obra estará en cartelera durante todo el mes de marzo e inicios de abril, en Teatro en Miami Studio (2500 SW 8th ST – Teléfono: (305) 551-7473) con funciones viernes y sábado a las 8:30pm y domingo a las 5:00pm.

Julieta Venegas: Otra Cosa, nuevo CD

Así grabé el disco…


por Julieta Venegas / julietavenegas.net

Empecé con la idea de este disco más o menos en marzo del 2009. No tanto con la idea de un disco entero, sino empecé a componer canciones, encerrada en mi casa en la tranquilidad total. Hacía algunos años que no pasaba un tiempo sin hacer gira, y ese tiempo fué importante para mi, más que nada para descansar, leer, escuchar música, y componer tranquilamente.

Tanto la composición como los arreglos los empecé a armar en mi casa, componiendo en el piano, y luego subiendo al cuarto de música que tengo, donde empecé a grabar con la idea de probar cosas, muchas de esas cosas acabaron quedando en el disco, cosa que me encanta, porque resultó algo muy casero, no pensado en la presión del estudio, sino en la tranquilidad de mi casa. No es que tenga un gran estudio, tengo que aclarar, solo un pro tools básico, y muchos instrumentos, esta vez entraron muchos cavaquinhos, percusiones, sintetizadores, acordeón con muchos efectos, cajas de ritmos, en fin, el desarrollo de las ideas fué algo que hice en la soledad, y olvidándome a veces de que estaba preparando un disco.

La razón por la cual me gusta trabajar con Cachorro es porque creo que me ayuda a poner objetividad en las canciones, yo las hago, pero llega un momento en que no se calificar si una es buena, o vale la pena seguir dándole vueltas, o no. El me ayudó más que nada en eso, en seleccionarlas, para mí era muy importante hacer una muy buena elección, que todas las que entraran tuvieran un lugar, y un sentido dentro de el disco. Y después a la hora de grabarlas todo el tiempo rebotábamos ideas, y nunca dejamos de probar cosas, creo que lo lindo de cada disco es ir descubriendo nuevas maneras de grabar, y de experimentar, y eso creo que lo llevamos muy bien.

Llegué a componer unas 40 canciones, entre las que hice en mi casa, y después en Buenos Aires, en donde me junté a componer con Ale Sergi (Miranda), Adrian Dargelos (Babasónicos), quedaron dos canciones, Bien o mal, hecha con Ale, y Debajo de mi lengua, hecha con Adrian. Ale también cantó coros en bien o mal, creo que es un genio para arreglar coros, y lo invité a que le entrara. Tenía ganas de escribir con otra gente, después de estar en mi casa un tiempo, era refrescante ver qué podía surgir de sentarme con amigos, tanto Ale como Adrian son muy amigos y tenemos tiempo queriendo hacer cosas juntos, y ahora se dió.

Mucha gente me pregunta si tengo más colaboraciones, creo que este disco contrasta con mi disco anterior, el unplugged, que fué un disco que también desarrollé primero en mi casa, pero después fué montar un show completo con mucha gente, tanto músicos como invitados, y creo que ahora tenía ganas de hacerlo más casero.

Lo que me queda del unplugged y que experimenté mucho en las canciones de este disco, es el ensamblar instrumentos y sonidos distintos, a veces contrastantes entre sí, en el disco pasado fueron todo instrumentos acústicos, y ahora son más mezclados, sintetizadores, guitarras eléctricas, acordeones con efectos, combinados con cavaquinhos, percusiones, en fin, toda una revoltura.

Romeo & Julieta por NuevoTeatro66

Romero y Julieta por NuevoTeatro66

Romeo y Julieta por NuevoTeatro66

día de la cultura cubana

La Bayamesa (Himno Nacional Cubano)

Al combate corred, bayameses,
que la patria os contempla orgullosa.
No temáis una muerte gloriosa,
que morir por la Patria es vivir.

En cadenas vivir, es vivir
en afrenta y oprobio sumido.
Del clarín escuchad el sonido.
¡A las armas valientes corred!

No temáis; los feroces iberos
son cobardes cual todo tirano
no resiste al brazo cubano
para siempre su imperio cayó.

Cuba libre; ya España murió
su poder y orgullo do es ido
¡Del clarín escuchad el sonido,
a las armas valientes corred!

Contemplad nuestras huestes triunfantes
contempladlos a ellos caídos,
por cobardes huyeron vencidos
por valientes supimos triunfar.

¡Cuba libre! Podemos gritar
del cañón al terrible estampido
¡Del clarín escuchad el sonido,
a las armas valientes corred!

Partitura Original de La Bayamesa

La Bayamesa (Partitura Original)

La partitura y letra originales fueron donadas al Museo Nacional de la Música. Dicha composición poética está conformada por seis estrofas o cuartetas de veinticuatro versos, que transgreden el molde clásico de la redondilla. El autor se sirve de la polimetría, prescindiendo de estructuras métricas cerradas y de la rima tradicional.

En las seis estrofas relaciona versos sueltos o libres (1’ y 4’ ) con los 2’ y 3’ de rima consonante. Coinciden fonéticamente: orgullosa/gloriosa; sumido/sonido; tirano/cubano; ido/sonido; caídos/vencidos; estampido/sonido (9).

La quinta estrofa vincula la consonancia descrita con la rima interna, dada la coincidencia fonética de sonidos en el interior de la estrofa. Estos son: huestes/triunfantes/valientes.

Los versos encabalgados en la segunda y tercera estrofas, comunican contención, ofreciendo intensidad de las emociones en su continuidad.

noche de poesía en zu galería

La náusea en el espejo, de Alejandro Fonseca

Zu Galería Fine Arts y
Bluebird Editions

tienen el honor de invitarlos a
Noches de Poesía
con el poeta Alejandro Fonseca.

Viernes 16 de Octubre, 8pm

Presentación del nuevo poemario, La náusea en el espejo, de Alejandro Fonseca, con ilustraciones del artista Néstor Arenas.

Zu Galería: 2248 SW 8th St
Miami, FL

786-443-5872

Alejandro Fonseca (Holguín, Cuba, 1954). Poeta. Ha publicado los libros de poesía: Bajo un cielo tan amplio (Premio de la Ciudad, Holguín, 1986), Testigo de los días (Premio Adelaida del Mármol, Holguín, 1988), Juegos preferidos (Premio de la Ciudad, Holguín, 1992), Advertencia a Francisco de Quevedo y otros poemas (Madrid, 1998), Anotaciones para un archivo (Ediciones UNION, La Habana, 1999) e Ínsula del cosmos (Miami, 2006). Textos suyos han sido publicados en diversas antologías y revistas literarias dentro y fuera de Cuba. Reside en Miami.

como en un juego de ajedrez

Por George Riverón

chamaco

La primera vez que vi una puesta en escena de Alberto Sarraín, yo era estudiante de Dirección de la facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte de La Habana. Nuestro profesor de dirección escénica, quien había viajado años antes a Miami, llegó al aula con una cinta de video. Eran las 7:45 de la mañana de un jueves, lo recuerdo bien. El profe traía una obra de teatro grabada en video. Había que analizarla, desmenuzarla,  hacerle cuestionamientos, no quedar indiferentes. En eso consistiría la clase. Aún recuerdo mi cara, a esa hora de la mañana cuando la resaca de la noche anterior te recorre persistentemente como un gusanillo, es imposible concentrarse mirando una pantalla. Pero para mi asombro, se trataba de Manteca, de Alberto Pedro en una puesta en escena de 1997 del grupo La Má Teodora, dirigido por Alberto Sarraín. Ya conocía la obra y me gustaba el texto. Haciendo un poquito de esfuerzo traté de mantenerme con los ojos bien abiertos.

A unos cuantos años de aquel primer encuentro, más audiovisual que teatral, con el teatro de Sarraín, hoy acudí al Teatro Trail de Miami para disfrutar de Chamaco, obra original de Abel González Melo, bajo la dirección del propio Alberto Sarraín.

La Má Teodora, el Latin Quarter Cultural Center y el Archivo Digital del Teatro Cubano de la Universidad de Miami han venido a darle un poquito de oxígeno a esta ciudad, donde con el ajetreo al que estamos obligados diariamente, parece que no pasa nada. Al menos nada interesante.

Pero llegó Chamaco, una obra que tiene como telón de fondo a La Habana y que narra a lo que ha quedado reducida la vida de Kárel Darín: el sexo como única opción de supervivencia. Al menos, eso es lo que el espectador común podría interpretar. Pero nada es blanco o negro, y ahí es donde encuentro la grandeza de esta obra.

Alberto Sarraín ha apostado por una puesta imperfecta, basada en un texto imperfecto. Y ahí está su mayor virtud. No creo que la perfección pueda conmoverme de tal manera como lo ha hecho este Chamaco. Siempre he odiado lo perfecto, porque creo que nos limita, nos corta las manos y la voz, nos hace roca el corazón. Desde el desgarramiento han sido escritos muchos de los diálogos de esta obra, pero también desde la frivolidad y el distanciamiento. Y es que eso es la vida. Un tropiezo y puedes caer, otro tropiezo y si caes, tienes la opción de levantarte, si puedes, o morir.

Visualmente estamos en presencia de una puesta en escena hermosa y equilibrada. El diseño escenográfico y de luces del maestro Carlos Repilado nos transporta a las noches de esa Habana movida por el morbo.

Un joven aparece asesinado en el Parque Central y el único testigo del homicidio, una pordiosera, nos narrará la historia del asesinato a través de flash backs que el director de la puesta ha sabido solucionar excelentemente, con fluidez y elegancia, como quien mueve con precisión las fichas sobre un tablero de ajedrez.

La obra está dividida en dos actos, y he aquí su talón de Aquiles. El primero de ellos resulta algo lento. Los actores pierden el ritmo y con ello se nota el desnivel actoral, que  logra equilibrarse en el inicio del segundo acto con el excelente monólogo de Silvia Depás, hermana del chico asesinado, a quien la actriz Alexa Kuve da vida.

Adrián Más es Kárel Darín, el chamaco sobre el que recae el peso de la historia. Una actuación franca, sin estridencias de moda. Por su parte, Juan David Ferrer es Alejandro Depás, abogado y padre de Miguel y Silvia. Un hombre a quien cuya doble vida le pasa la cuenta.

Orlando Casín y Nattacha Amador logran incorporarse airosos en la piel de Felipe Alejo, tío de Kárel, y la pordiosera-veladora del héroe, respectivamente. Lian Cenzano, como Miguel, y Lyduán González, como Saúl-policía, logran momentos muy buenos en sus interpretaciones y a quienes me gustaría verlos en nuevos proyectos que requieran de interpretaciones más exigentes. Elvira Valdés, por su parte, logra matizar con gracia y profesionalismo su personaje de La Paco.

Podría, tal vez, detenerme un poco más en cada uno de los personajes y sus intérpretes, pero creo mucho más válido reconocer el esfuerzo de ellos, ya que la mayoría trabaja en profesiones que nada tienen que ver con la actuación para sobrevivir; y aún así, contra viento y marea, se entregan decorosamente a lo que aman: el teatro.

Talento como el que acabo de ver sobre las tablas del Teatro Trail, merece seguir haciendo teatro y vivir de él. Es tiempo de que hagamos algo más por el arte y la cultura de esta ciudad, porque nuestro aplauso reconforta, pero no basta.

Haven’t Met You Yet

razón de vivir

Mercedes Sosa

Cuando leí la noticia, minutos después de su muerte, sólo pensé en los amigos. No tuve otra alternativa que pensar en los amigos, porque mis amigos, verdaderos todos, sé que pensaron en mí cuando supieron la noticia.

Mercedes Sosa ha muerto a los 74 años. Un nudo se hizo en la garganta y no dije nada. No quise decir nada. Soy de los que se traga el dolor aunque estalle dentro. Pero no estalló. Su voz por toda la casa me hizo cantar también…

Para decidir si sigo poniendo
Esta sangre en tierra
Este corazón que bate su parche
Sol y tinieblas

Y en ese paseo del alma por la música, recordé  a Luly, a Mayda, a Ghabriel, a Luis Yuseff, a Julio, a Belkita, a Kenia, a Maribel, a Alina, a Ribail, a Ariel. Cada uno en lugares diferentes al mío, muchos en lugares distantes entre ellos mismos. Pero a esa hora, La Negra, nos volvía a juntar en su música. Nuestros corazones batían su parche en el mismo aire, bajo el mismo sol, en las mismas tinieblas.

Para continuar caminando al sol
Por estos desiertos
Para recalcar que estoy vivo
En medio de tantos muertos

Para decidir
Para continuar
Para recalcar y considerar
Solo me hace falta que estés aquí
Con tus ojos claros

Ay! Fogata de amor y guía
Razón de vivir mi vida

Y yo seguí cantando, alejado del mundo. Sosteniéndome en la voz de  Mercedes. Cabeceando el dolor en cada verso. Dejando el tiempo pasar de largo, ausente de mí y de mis amigos. No hay nada más reconfortante que saber a los amigos, aún tan diferentes todos en nuestras ideologías, tan cercanos en el amor.

Para aligerar este duro peso
De nuestros días
Esta soledad que llevamos todos
Islas perdidas

Para descartar esta sensación
De perderlo todo;
Para analizar por dónde seguir
Y elegir el modo

Para aligerar
Para descartar
Para analizar y considerar
Solo me hace falta que estés aquí
Con tus ojos claros

Ay! Fogata de amor y guía
Razón de vivir mi vida

Su voz se alza y rompe la mía. No puedo acompañarla. Mercedes canta sola, no hay quien la acompañe. Mi casa se hace pequeña y yo dentro de ella, diminuto, casi imperceptible.

Para combinar lo bello y la luz
Sin perder distancia
Para estar con vos sin perder el ángel
De la nostalgia

Para descubrir que la vida va
Sin pedirnos nada
Y considerar que todo es hermoso
Y no cuesta nada,

Para combinar
Para estar con vos
Para descubrir y considerar,
Solo me hace falta que estés aquí
Con tus ojos claros.

Ay! Fogata de amor y guía
Razón de vivir mi vida.

las sucesivas puertas, el frágil aire eterno

Las sucesivas puertasLa primera vez que supe de Heriberto Hernández fue en 1991. Lo descubrí de entre las páginas de Retrato de grupo, una antología de la editorial Letras Cubanas, publicada en 1989. Desde entonces su obra y la de otros poetas de su generación despertaron mi curiosidad.

Tres años después tendría entre mis manos su Discurso en la Montaña de los Muertos (Ediciones Unión, 1994), para disfrutarle e intentar descifrar más allá de la esbeltez y cadencia de su verso, que fue llegándome en sus libros posteriores: La Patria del Espejo (Ediciones Unión, 1994) y Los frutos del vacío (Ediciones Matanzas, 1997).

Dieciocho años han pasado desde aquel primer encuentro con su obra. Aquel Heriberto que en 1991 era sólo un poeta en un retrato de grupo, hoy es mi amigo-poeta que llega con otro libro bajo el brazo: Las sucesivas puertas, el frágil aire eterno; que mereciera el IX Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2006 y que hoy presentamos gracias a una coedición entre la Revista Río Hondo, la editorial Nave de Papel y Bluebird Editions.

Éste es un libro reflexivo. En él, el poeta nos va mostrando las puertas que debemos traspasar para alcanzar ese aire eterno, esa brisa frágil golpeándonos el rostro.

En la primera puerta hemos de entrar desnudos,
es la puerta del polvo, hacia el polvo

que atesora los grises objetos del recuerdo,
los recuerdos mortales de nuestros magros bienes.

Y así los recuerdos, a veces tiempo detenido, hacen fila en la memoria, pactan con el verso honesto de Heriberto Hernández, en una peregrinación geográfica-espiritual.

…a ambos ladosha
y siempre un hombre que sueña con marcharse
y un árbol cuyos frutos maduran sólo en sueños.

Y en esta suerte de continuidad en lo permanente, la salvación no está en el futuro, si no en el regreso, en el retorno hacia el pasado y en el viaje hacia el fondo, aunque aún la partida suponga incertidumbre.

Aquí tendrás la posibilidad de imaginar / cuanto pudiera el hombre construir / al ver las ruinas de cuanto ha destruido, porque este libro te conducirá por esos recovecos internos del alma, donde todos cantan y todos aplauden la historia ajena, /la propia historia en una voz desconocida.

Las sucesivas puertas, el frágil aire eterno es, a mi humilde juicio, uno de los poemarios más sólidos de su autor, donde me siento convidado a acompañarle a su viaje personal a Ítaca, para escenificar la esencia y fuerza de sus ríos subterráneos llegando al mar, donde comienza y acaba la vida.

salir a matar

a veces
cuando las luces de miami
te recuerdan a la habana
desatas tus ganas de volar
y la calle es una anunciación del tiempo

como quien deja el alma pegada a la pared del cuarto
para no dañar los sutiles recuerdos
que los amigos fueron adhiriéndole
sales apretando los labios
reteniendo contra ti esa brisa de mar
que corta y se deshace

has salido a matar el tedio
la costumbre
la nostalgia que guardas de los días pasados

salir a matar lo que te duele
es sólo el pretexto que te inventas
para no morir de miedo

te aterra mirar atrás
y ver a tu mejor amigo llorando tu partida
recordarlo así es una cuchillada que aún te hace sangrar
lo sientes abrazarte y el mundo vuelve a estremecerse
sin saberlo dejaste el corazón en ese abrazo
que solo el tiempo guarda

el mar que te acompaña conoce tus secretos
las sombras que en la arena ve juntarse
hasta desvanecerse
ese instante fugaz donde el placer te hunde

a veces las luces de miami
te recuerdan a la habana
a veces
solo a veces.

© Poema perteneciente al libro Salir a matar, de George Riverón. Todos los derechos reservados.