LAS PENAS SABEN NADAR: la reafirmación de un actor

Por George Riverón

En Miami, por estos días, deambula el personaje de una actriz obsesionada y casi enloquecida, haciéndonos reflexionar a partir de un excelente y rico texto escrito por el dramaturgo cubano Abelardo Estorino, adaptado esta vez por Alexander Otaola, quien además, le da vida.

Las penas saben nadar, es el drama de una actriz que es rechazada tras asistir a una audición para interpretar un personaje en una telenovela. Sus miedos y sus obsesiones, la empujan a una catarsis donde el actor Alexander Otaola reafirma su histrionismo y su poder interpretativo.

El actor, transformado exquisitamente en el personaje de una actriz, logra mantener al espectador durante casi una hora en constante tensión dramática. Sus transiciones son precisas y convincentes, con agudas proyecciones emotivas.

Sin lugar a dudas, Otaola es un gran actor. Formado en el Conjunto Dramático de Camagüey, Cuba, desde su llegada a Miami en el 2003, ha trabajado en las telenovelas Valeria, El rostro de Analía, Más sabe el diablo, y Pecadora.

Las penas saben nadar, está dirigida por Ernesto Molina y se destaca además por ser una puesta en escena sencilla, sin grandilocuencias, pero efectiva. Aunque el peso de la puesta recae en el actor, la musicalización y el diseño de luces, le segundan sin disonancias.

Las penas saben nadar, una magnífica opción que continuará presentándose todo este mes de junio, en el teatro Abanico, con funciones viernes y sábados a las 8:30pm y los domingos a las 6pm.

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